19 de Julio, Año Nuevo Egipcio

El Año Nuevo egipcio se celebraba cuando Sirio, la estrella más brillante del cielo, aparecía en el horizonte por el Oriente, lo que indicaba que la primavera había terminado y que pronto se produciría la inundación. Durante esas fechas se hacían comidas con alimentos dulces, y se entregaban regalos para desear buena suerte a los seres queridos. Durante la celebración del Año Nuevo se veneraba con grandes fiestas al Dios Hapi, con muchas fiestas, comidas y derroche.

La fiesta de celebración tenía lugar el primer día del año, y era marcado por el inicio de la inundación del Nilo, ese día era el 19 de Julio. Estos festejos se realizaban en numerosos templos, pero tenían una especial importancia en el Templo de Hathor en Dandara, donde la diosa recibía culto como hija de Re y también en el de Horus situado en Edfu.

En el templo de Dandara la fiesta se iniciaba dos noches antes del 19 de julio. El sumo sacerdote, los cuatro profetas y el acompañamiento del sacerdote músico realizaban los rituales consagrados a la imagen divina. Detrás del santuario del templo se hallaba la estancia llamada "Sala de la Llama", una vez en la sala, procedían a levantar una losa del suelo para acceder a una cripta oculta en donde guardaban la barca portátil que contenía la estatua de la diosa Hathor que era purificada y transportada en procesión hasta la "Capilla Pura", que era un gran patio abierto, donde debía celebrarse el ritual denominado "imposición de las ocho coronas" que eran entregadas por los miembros de la Ógdóada hermopolitana. La noche anterior al día del nuevo año, ya entrada la madrugada comenzaba el rito central que representa el momento álgido de esta celebración; el sacerdote lector junto a otros sacerdotes de menor rango, el rey y la reina seguían la procesión encabezada por los portainsignias y acompañaban a ésta hasta la azotea del templo, donde estaba el quiosco denominado "Santuario de la Irradiación" y en donde depositaban la imagen con las cortinas de la capilla cerradas, cuando salía el sol retiraban las cortinas para permitir la unión mística del sol Ra y la diosa (hija de éste), que regeneraba así sus poderes.

En el solsticio de invierno los egipcios encendían velas en honor del dios Osiris. Cuando los griegos colonizaron el país heredaron esta costumbre, que ellos practicaban en honor de Apolo.