Turquesa

Turquesa: Calaíta. CuAl6[(OH)2/PO4]4.4H2O. Fosfato básico de alúmina con cobre. Los colores van desde el azul celeste, azul verde, verde manzana. Posee brillo céreo a vítreo a opaco. Cristaliza en el sistema triclínico. Mohs: 5 a 6.

Usos: Piedra sagrada de Egipto, Persia, Tíbet y de las culturas amerindias. Cuando tiene adherencias de plata es positiva para dar felicidad, salud y vibraciones alegres de bienestar. Con inclusiones de cobre es fuertemente curativa, especialmente en afecciones del sistema respiratorio y pulmonares. Absorbe sentimientos negativos y atrae suerte y armonía. Regala tranquilidad, reposo mental y protección para el alma y el cuerpo. Actúa sobre el chakra coronaria. Quien posea una turquesa jamás tendrá necesidades ni apremios económicos. Simboliza el azul de los mares y el fuego celestial. Su color suele cambiar cuando su poseedor enferma o algo imprevisto le puede pasar. Igual que la Turmalina puede estallar para protegernos si recibe mucha carga negativa. Proporciona gran vitalidad física y psíquica. Estimula la regeneración de los tejidos dañados, actuando de manera general para mejorar cualquier tipo de dolencia. Está indicada especialmente para las enfermedades circulatorias y las varices. Se vincula al plexo solar.

Regencia: Venus y la Luna.

Correlación: todos los signos.