9 de Mayo, Lemuria

Fiestas que se celebraban durante los días 9, 11 y 13 para conjurar a los Lemures, es decir, a las almas de los muertos. El Pater familias se levantaba a medianoche para cumplir una serie de ritos apotropaicos, entre los que se incluía el de arrojar a su espalda un puñado de habas negras, con las que rescataba a los ocupantes de la casa, y el de expulsar de ésta a los espíritus de los antepasados, golpeando un objeto de bronce.

Lemuria fue una fiesta de la antigua Roma durante la cual el romanos realizaron los ritos de exorcismo de los fantasmas malévolos y temerosos de los muertos de sus hogares. Los fantasmas malsanos de los muertos inquietos, los lemures o larvas fueron apaciguados con ofrendas de granos. En esos días, las vestales preparaban la sagrada salsa mola, una torta de harina con sal, a partir de las primeras espigas de trigo de la temporada.

El mito de origen de esta fiesta ancestral, de acuerdo con Ovidio, que se deriva de una supuesta Lemuria Remuria, fiesta que había sido instituido por Romulus para apaciguar el espíritu de Remo (Ovidio, Fasti, V.421ff, Porfiri). Las notas de Ovidio dicen que en este festival era la costumbre apaciguar o expulsar a los espíritus malignos, caminando descalzos y lanzar frijoles negros por encima del hombro por la noche. Fue el jefe de la familia el que era responsable de levantarse a media noche y caminar por la casa con los pies descalzos tirar los frijoles negros y repitiendo el conjuro, "Le envío esto, y con estos granos me redimo yo y lo mío. "yo AHCE mitto; su redimo Meque meosque Fabis". y se repite nueve veces. Luego dentro de la casa se chocarían ollas de bronce, mientras se repite: "Los fantasmas de mis padres y antepasados, se han ido!" en nueve ocasiones.

Debido a este evento anual el exorcismo de los espíritus nocivos de los muertos, todo el mes de mayo se hizo de mala suerte para los matrimonios, de donde el proverbio Mense Maio Malae nubent ("Se casaron enfermos que se casó en mayo").

En la mitología romana, las larvae (larvas) o lemures (en singular, lemur) eran los espectros o espíritus de la muerte; eran la versión maligna de los lares. Algunos autores romanos describen a los lemures como el nombre común para todos los espíritus de la muerte, y los dividen en dos clases: los lares, o almas benevolentes de la familia, que protegen la domus o casa, y las larvae, o inquietas y horribles almas de hombres malvados. Pero la más común idea era que los Lemures y las Larvae eran lo mismo. Se decía de ellas que vagaban por la noche y que atormentaban y asustaban a los vivos.