30 de Abril, Vísperas de Beltane

Es ésta la segunda noche de Walpurgis, ya que la primera ha tenido lugar el último día del octubre anterior. La tradición, probablemente vikinga y difundida por celtas, señala esta fecha como de transición del invierno a la primavera, la festividad de Beltane  en honor a Belenos, Dios del fuego, prendiendo hogueras para renovar con el humo a los pueblos y a sus habitantes. La festividad resultó adoptada en algunos puntos para usos de brujería y, como ha solido pasar, fue absorbida por la llegada del Cristianismo, quien le dio vagos orígenes relacionados con un supuesto cumpleaños de Satanás, sin que nada de esto sea cierto.

La comunidad se prepara para salir del invierno e iniciar la época del trabajo en los campos. Los jóvenes extinguen todos los fuegos de la comarca y preparan los materiales para que, al día siguiente, los druidas enciendan el fuego nuevo.

En esta época de transición equinoccial era costumbre que se juntasen las brujas, según leyendas, en las inmediaciones de la sierra del Harz (en concreto en su cima más alta, el Blocksberg) para sus reuniones. El origen de la festividad procede de antiguas celebraciones paganas celtas, posiblemente de la época de los vikingos, adorando e invocando a los Dioses de la fertilidad la noche del 30 de abril, mezclándose esta celebración nórdica con el Beltane celta.

En la antigua Roma, el mes de mayo estaba consagrado a los antepasados (maiores). Era un mes en que en toda Europa y Asia se creía que los aparecidos hacían sus incursiones entre los vivos. Durante la Antigüedad y la Edad Media, se perpetúa una gran prohibición: hay que evitar casarse en mayo porque durante ese período se corre el riesgo de contraer matrimonio con una aparecida o con una mujer embrujada del Otro Mundo.