El Empleado Aries, Según Linda Goodman


Kofi Annan - Secretario General ONU
Una entrevista de trabajo con un posible empleado Aries, cuando se trata de un Carnero típico, puede desarrollarse más o menos así:

Entrevistador: Por sus antecedentes y sus referencias veo que en los dos últimos años ha trabajado en seis empresas diferentes, señor Bootsikaris.

Aries: Mi nombre es Charlie, señor Flaxman. Si, yo soy un convencido de que tengo que progresar. Cuando un trabajo a uno le queda pequeño, ¿de qué sirve quedarse en un puesto donde ya no se puede aprender nada ni se puede aportar nada más a la empresa?

Entrevistador: Es exactamente lo que me preocupa, Char... eh, señor Bootsikaris. Temo que dentro de poco tiempo, después que hayamos gastado dinero en prepararlo, usted pueda encontrar que nuestra empresa también le queda pequeña.

Aries: Ya había pensado que eso podía preocuparle, pero no tema. Ya me he informado sobre su empresa, y estoy seguro de que en ella no me sentiré inquieto, porque he podido comprobar que con ustedes hay muchísimas oportunidades para quien quiera verdaderamente progresar. Yo siempre he deseado trabajar en una empresa grande, realmente creativa y progresista, y son tan raras que prefiero esperar hasta que ustedes tengan una oportunidad antes que irme a ninguna otra parte.

No hace falta decir que si el jefe supera su desconcierto inicial ante una entrevista tan fuera de lo común, lo más probable es que contrate inmediatamente a Aries. Ese tipo de entusiasmo sincero por la empresa es difícil de encontrar en estos días en que los empleados piensan en la seguridad y tienen conciencia sindical... y hace que se perdone la brusquedad y el superego.

Tomar un empleado Aries puede ser la mejor jugada que haya hecho usted en su vida o el dolor de cabeza mas grande que se haya buscado, según que meta le ponga a este misil despistado. Confiarle una tarea rutinaria de nueve a cinco es errar el blanco. En el primer momento es posible que brille como plata recién lustrada para impresionarle, pero no tardará mucho en aparecer inquieto y disconforme. Y se lo hará saber por procedimientos tan inequívocos como llegar cada día un poco más tarde, tomarse más tiempo del asignado para el almuerzo o escribir cartas personales en su escritorio. Son todas señales de peligro, anunciadoras de que su empleado Aries no está satisfecho. Sigue siendo de enorme valor para la empresa, pero está aburrido, y el aburrimiento hace que desaparezcan bajo sus efectos las virtudes del Carnero.

Ponga a su Aries en un puesto donde tenga completa libertad para tomar decisiones, de las cuales, si es posible, sólo sea responsable ante usted. Si puede hacerlo sin relajar la disciplina, déjele también que entre a trabajar a la hora que quiera. Después de un breve periodo se dará cuenta de que por mas que pueda aparecer a las diez o a las once de la mañana, o tomarse dos horas para almorzar, Aries será también el último en marcharse por la noche, sobre todo si hay que hacer algún trabajo extra. Entre sus empleados, es el que más probabilidades tiene de aceptar sin quejarse, como un desafío, algunas tareas adicionales.

Son muchos los Aries capaces de trabajar hasta altas horas de la noche si es necesario o si lo que están haciendo les interesa, y probablemente serán más conocidos de la mujer que viene por las noches a hacer la limpieza que de la recepcionista del turno de mañana. Si no le va a encontrar guardando sus cosas ni mirando el reloj alrededor de las cinco de la tarde, ¿por qué armarle un lío si llega a las diez y veinte de la mañana? Es el razonamiento que él se hace, y no deja de tener lógica.

Los Aries son intrínsecamente incapaces de adaptarse a un horario rígido y uniforme, sean cuales fueren los procedimientos habituales de una oficina. Su gran energía creativa fluye a todas horas, y no es posible ajustarla a la idea que algún otro tenga de lo que debe ser una jornada de trabajo. Alguna vez, por imperiosas razones personales, Aries pedirá permiso para retirarse temprano por la tarde, pero esa misma noche volverá para acabar de quemar el combustible de su lámpara, o a la mañana siguiente se dejará caer antes de que canten los pájaros para compensar el trabajo que dejó sin hacer. Si hay algo que le molesta es entregar un trabajo menos perfecto de lo que el sabe que es capaz de hacerlo. Así, aunque descuide los detalles y desdeñe la rutina normal de la oficina, esa cualidad es demasiado positiva como para desperdiciarla. Vale la pena pasar por alto la independencia de Marte para sacar provecho de su maravillosa decisión de triunfar, que evidentemente ira en beneficio de su empresa, si tiene usted la astucia y la paciencia necesarias para utilizarla bien.

El dinero nunca es la principal razón que tiene para trabajar. Insistirá en que le paguen lo que vale (lo que él cree que vale) en homenaje al ego y al status, pero desde luego el dinero no es su principal objetivo. Lo que lo motiva es el ansia de éxito, y el efectivo es siempre secundario. Es posible que muchas veces tenga que pedir dinero prestado, porque el Carnero, por lo general, gasta para vivir más de lo que gana. Así y todo, con una palmadita mas en el hombro se conseguirá mas de él que con una cantidad extra en su paga semanal. Claro que tendrá usted que combatir su deseo de hacerse cargo de las tareas de todos los demás, ya que Aries rebosa de ideas sobre la forma en que todo el mundo en la empresa -usted incluido- puede alcanzar mas rápidamente su meta. Pero, si puede aprender a no molestarse por sus sugerencias continuas e impertinentes, encontrará en él un manantial de ideas originales y aprovechables.

Sitúe siempre a un Aries en un lugar de acción, en un puesto que le permita salir a promover la firma y mezclarse con la gente. Jamás le deje detrás de un escritorio donde tenga que hacer día tras día el mismo trabajo bajo la vigilancia de otro empleado. Son muy pocas las personas de quienes Aries se avendrá a recibir órdenes, ya que cree que hay muy pocas superiores a él. Indudablemente, piensa que usted es una de ellas, pues de lo contrario jamás habría tenido nada que ver con usted. Si tiene la convicción de que usted le entiende y aprecia sus esfuerzos, será probablemente el empleado más leal, trabajador y competente de su empresa. Pero póngalo en un puesto inferior, y a duras penas si hará el más rutinario de los esfuerzos.

Como es natural, Aries no siempre puede empezar desde arriba, aunque eso es lo que le gustaría. Si debe comenzar desde abajo para aprender una actividad nueva, trate de agregar a sus obligaciones cotidianas alguna responsabilidad que parezca importante, para que por lo menos pueda pensar que está arriba. Eso evitará que se avergüence ante sí mismo. Para dar lo mejor de si, Aries necesita tener la sensación de que sin él las cosas no marcharían bien. Son promotores por naturaleza. Aries se convertirá en el promotor de su empresa con su mujer y sus hijos, los taxistas, los camareros y cualquiera que le preste oídos, ya sea en el cine o en la piscina; no se limitará a las horas en que se le paga para hacer la promoción. Convertirá a todo el mundo, desde su dentista hasta su agente de seguros, en entusiastas de su empresa. Pocas personas (salvo los nativos de Leo) pueden igualar a Aries en su capacidad para conseguir cuentas nuevas, salvar clientes que usted consideraba irremediablemente perdidos y llevar a la práctica los proyectos mas ambiciosos que a usted puedan ocurrírsele, especialmente si piensa que usted depende de él para poder llevarlos a cabo.

Si se produce alguna vez una emergencia financiera, su empleado Aries no es de los que abandonan el barco que se hunde. Le acompañará a usted durante la crisis, y es probable que aporte algunas ideas propias sobre la forma de resolverla. Aries no puede sencillamente aceptar que nada ni nadie en quien él crea, él mismo incluido, pueda fracasar. Es obvio que hay momentos oscuros en los que este rasgo de su personalidad puede ser muy estimulante.

Si pide a un empleado Aries que trabaje los fines de semana o durante las vacaciones, que acepte temporalmente una reducción de su salario durante una emergencia o que, por enfermedad o vacaciones, haga algún otro trabajo además del suyo, será raro que se queje. Pero no se olvide de agradecérselo cálidamente y de hacerle saber con cuanta sinceridad lo aprecia.

Son pocas las cosas que no llegará a hacer para obtener su aprobación. Jamás atribuya a otro el mérito del trabajo que él ha hecho, ni le haga sentir culpable por llegar tarde; no exagere los elogios a los otros cuando él está presente, no insista en señalarle sus errores -especialmente en presencia de otras personas- y jamás le de la impresión de que desea que se quede en su lugar. Si no cuida estos detalles, Aries se mostrará irritable, frustrado y perezoso. Jamás se verá en el caso de tener que despedirle; lo más probable será que él se le adelante y se vaya. De todas maneras, generalmente no es necesario reñir a un Aries, que suele ser el primero en disculparse por los errores cometidos a causa de su prisa y su impulsividad naturales, si se muestra uno tolerante con él, y que intentará sinceramente no repetirlos. Aunque no siempre logre éxito en su intento, sus intenciones son admirables. Es posible que tenga usted que advertirle en privado y con mucho tacto que no sea tan precipitado y exagerado en su confianza, pero nunca le desanime. Si lo intenta, no lo conseguirá, pero perderá en cambio todo su valioso y estimulante optimismo.

Cuando se reconocen sus talentos, Aries literalmente se agota para conseguir superarse. En su caso, la crítica jamás alcanzará la meta a que va dirigida. Además, lo más probable es que acierte con sus corazonadas, por más que algunos de los expertos que están en eso desde hace años digan lo contrario.

Aries tiene una escalofriante capacidad para entender el hoy con una claridad que no poseen ni los que se aferran al ayer ni los que ponen todas sus esperanzas en el mañana. Por ello es provechoso escucharle, aunque su ansiedad y la seguridad de no equivocarse pueden hacer que de vez en cuando se le caigan estrepitosamente al suelo los modales.

Tan pronto como pueda, asciéndale o confiérale un título que le haga saber que está cumpliendo bien y que usted está satisfecho; y por lo que mas quiera, tan pronto como sea posible déjele trabajar solo o ponga a alguien bajo sus órdenes. Déle la sensación de una vinculación personal. Es importante que quienes tienen trato con Aries en cualquier dimensión laboral o profesional se den cuenta de que pueden realizar muchas aportaciones valiosas a la actividad que desempeñan, pero únicamente si sienten que de alguna manera son importantes.

Cuando su entusiasmo y su idealismo se amortiguan, el Carnero pierde rápidamente el interés, se descorazona y –sombrío y desanimado- se hace a un lado, dejando que se ocupen los demás. Ello constituye un desperdicio innecesario de su auténtico talento. A menos que le permitan promover, crear y ser original, Aries es tan inútil para si mismo como para los demás. Por la lógica y la bondad, será accesible en cualquier momento.

Como es conductor e innovador por naturaleza, Aries se encuentra a gusto prácticamente en cualquier carrera o profesión. No hay un lugar especial que sea el mejor para él. Eso si, sea un invernadero o un cuartel de policía, tenga que usar casco de bombero o máscara de cirujano, Aries debe tener el mando. La publicidad y las relaciones públicas le atraen, porque son campos que le ofrecen la posibilidad de promover, y a él le gusta vender cosas del mismo modo que a un pato le gusta el agua.

Pero se le puede poner en cualquier trabajo, desde maestro a camionero, desde locutor a albañil, y él entrará perfectamente en la ranura con tal de que esta tenga la amplitud suficiente para acoger su exceso de energías y de ego.

Es posible encontrarse con algún Carnero que oculte su inquietud bajo una apariencia mas tranquila y controlada, pero no se engañe nadie pensando que se dejará arrinconar. Otros tal vez, pero él no. Su lugar está en el frente, en la vanguardia.

Si canaliza usted correctamente sus capacidades, Aries le hará ganar un montón de dinero, y contará usted con su lealtad inflexible e inconmovible, especialmente cuando la situación llega a ser difícil. Si se pone a mirar un poco a su alrededor, vera que esas virtudes valen mucho mas.

Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter.