Lapislázuli

Lapislazuli: Na8[Al6Si6O24]S2. Silicato de Sodio y aluminio azufrado.

Color azul ultramar. Brillo vítreo a graso, opaco. Cristaliza en el sistema cúbico. Es conocida también como la piedra de Isis, en Egipto. La piedra de los antiguos alquimistas. La piedra de Venus, la Diosa del amor. Los hindúes aseguran que ayuda a quemar el Karma o el fruto de acciones negativas del ser humano. Tradicionalmente se le ha considerado un símbolo del poder y la realeza, desde la época de los egipcios, que lo han utilizado en abundancia, ya que se pensaba que era la gema de los Dioses. Lo empleaban en polvo, para neutralizar el efecto de venenos y curar algunas enfermedades.

Usos: En meditación se usa colocándola sobre el tercer ojo para desbloquear el funcionamiento de la mente y liberar las fuerzas intuitivas. Marca el camino de la iluminación, dando claridad mental y capacidad síquica. Es la «cúralo todo». Aumenta el poder espiritual del individuo, hace el cuerpo más sensitivo y eleva la tasa vibratoria a altos niveles. Provee vitalidad. Desbloquea los chakras. Símbolo de poder interno y externo. Con la amatista, cuarzo verde y cuarzo rosado se logra un camino al conocimiento y paliar profundamente los estados de temor, incertidumbre, opresión, amargura y depresión. Es Luz absoluta. Muy servicial para quienes la buscan y la aman. La persona que use lapislázuli debe estar conectada armoniosamente con la pirita. Ayuda en la tiroides, pulmones y bazo. Chakras: cardíaca y plexo solar.

Regencia: Venus y Urano.

Correlación con los Signos: Acuario, Tauro y Sagitario.