Las Arañas

Las arañas han tomado parte en fábulas mitológicas desde tiempos inmemoriales a lo largo de todo el mundo. Esta presencia en numerosas culturas está relacionada sin duda con la distribución de los arácnidos. De hecho, las arañas se pueden encontrar prácticamente en todos los ecosistemas terrestres y, gracias a esto han entrado en la consciencia del mundo.

En el Antiguo Egipto, las arañas estaban relacionadas con la Diosa Neith en su faceta de hiladora y tejedora de destinos. Este nexo continuó posteriormente con la diosa babilónica Ishtar y la griega Atenea. La leyenda antigua más famosa de todas es la historia que cuenta la competición que llevaron a cabo la diosa griega Atenea y la princesa Aracne. Esta fábula se incorporó a la mitología griega mucho más tarde, cuando Ovidio escribió su famoso poema Las metamorfosis, entre el 2-8 AD.

Aracne era la hija del famoso tintorero de Hypaia (Lidia), Idmón, famoso por su uso de la púrpura de Tiro. Debido a la profesión de su padre, Aracne se hizo famosa por sus habilidades en el arte del tejido y bordado. Con el tiempo, ella comenzó a considerarse la mejor tejedora, mejor incluso que la propia diosa Atenea. La diosa, conocida a lo largo de la mitología griega por su irascibilidad se disfrazó de anciana y fue a ver a Aracne, para comprobar lo lejos que llegaban las presunciones de la joven. Cuando vio sus tapices, la diosa dudó que fuesen de su mano a lo que Aracne respondió que su habilidad tejiendo era comparable a la de los dioses. Atenea quiso dar una última oportunidad de redimirse a Aracne y le advirtió que no enfadara a los dioses. Aracne se mofó de su consejo y continuó diciendo que le gustaría participar en una competición de tejido con la propia Atenea para poder probar sus habilidades. Atenea entonces se dio a conocer ante ella y aceptó el reto. La diosa tejió una escena que representaba su victoria sobre Poseidón, mientras que la joven mortal escogió para su tapiz una representación de los veintidós episodios de infidelidad de los Dioses del Olimpo, lo que enfureció a Atenea aún más.

A pesar de reconocer que la obra de Aracne era perfecta, Atenea se puso tan furiosa por la falta de respeto de la joven hacia los dioses que, en un momento de rabia, destruyó el tapiz de Aracne. Ésta, llena de tristeza, trató de suicidarse poco después. Sintiendo pena de la joven, Atenea la transformó en araña antes de que pudiese matarse, pero se asegurándose de que la araña conservase la habilidad de Aracne tejiendo; de esta forma explicaron el origen de las arañas en la antigüedad y, de hecho, "Arachne" significa "araña" en griego antiguo(αράχνη).

En el folclore africano, la araña está personificada por Anansi, el dios embustero y más tarde un personaje de la mitología africana. Otros nombres alternativos por los que se conoce son Kwaku Ananse en África oriental, traducido al inglés como la "tía Nancy" (o "hermana Nancy"), una variante que se encuentra específicamente en algunas de las islas de las Indias Orientales, Sudamérica y los Estados Unidos.

En otras culturas, como los Lakota (indios americanos nativos), la araña está presente como el dios Iktomi, que se representa a veces con la forma del animal. En la mitología de los pueblos nativos americanos, la araña se encuentra de nuevo en la leyenda del nacimiento de la constelación Osa Mayor. Según esta leyenda, siete hombres se transformaron en estrellas y subieron al paraíso trepando por una tela de araña desenrollada. Era habitual también la representación de las arañas en sus manifestaciones artísticas, como las de los nativos de Perú.6 Una de las más conocidas Líneas de Nasca es precisamente una araña de enormes proporciones Ver más adelante.

Los Tsuchigumo (traducido como "las arañas de la Tierra") de Japón, fueron tanto un grupo étnico mitológico que se creía vivía en los Alpes japoneses, como una criatura mítica sobrenatural, encarnada por el personaje Minamoto no Raiko, aunque este nombre ha sido usado ampliamente también por bandidos y ladrones.Se creía que los Tsuchigumo vivían en cavernas situadas debajo de las montañas, y los Tsuchigumo en la leyenda de Minamoto no Raiko eran capaces de adoptar la cara de un chico o una mujer dependiendo de la versión de la historia. Minamoto fue atraído a una casa mientras buscaba un objeto mítico, una calavera gigante, cuando un Tsuchigumo disfrazado de joven intenta hechizarlo. Minamoto se logra librar al golpear al Tsuchigumo con la espada al darse cuenta de la jugada. Minamoto descubre que está cubierto de tela de araña, y después de rastrear al joven, descubre que en realidad él es una araña gigante, o Tsuchigumo.

En China hay muchas leyendas relacionadas con las arañas. Por ejemplo, la leyenda de las dos hermanas transformadas en arañas gigantes, que en lugar de seda, hilaban sogas con las que ataban a sus enemigos. El dios Sun Houtzu logró destruirlas.

La mitología Náhuatl de México, vinculaba a las arañas con la muerte, la oscuridad y las tinieblas. Frecuentemente eran relacionadas con Mictlantecuhtli, el dios de los muertos y el infierno. También figuraban en los códices, como ofrendas, o símbolos de fuerza y poder de los Dioses.

Por ejemplo en el Códice Borbónico, la araña está junto a Tezcatlipoca, dios de la guerra; a Tláloc, dios del agua, a Mayahuel, diosa del maguey; a Xiuhtecutli, dios del fuego; a Tlazoltéotl, diosa de la medicina; a Xochiquetzal, diosa de la tierra que florece, y que además es la diosa que inventó el hilado.

Otra creencia sostenida por los antiguos pobladores de México, identificaba a las arañas con el dios Tzontemoc, el que cae de cabeza. Pensaban que al acabar su recorrido, Tonatiuh (el Sol), se hundía en el occidente y caía de cabeza, transformándose en Tzontemoc. Para finalmente, ir a alumbrar el mundo de los muertos durante la noche, tomando el aspecto de Mictlantecuhtli. Consideraban como símbolo de Tzontemoc, a las arañas que colgaban de cabeza en su tela.

En épocas menos remotas, en la famosa leyenda del rey Roberto I de Escocia la araña aparece como símbolo de esperanza. Los historiadores no están convencidos de la veracidad de la leyenda y creen que la leyenda es apócrifa, pero en ella Bruce (el rey Roberto I), mientras luchaba contra los ingleses, se vio obligado a refugiarse en una cueva después de una serie de fracasos militares. Mientras estaba escondido en la cueva, vio una araña. La araña trataba de trepar por su hilo pero no lo lograba hasta que, después de varios intentos, lo consiguió. Considerando esto un símbolo de esperanza y perseverancia, Bruce dejó de esconderse. Finalmente Bruce ganó la independencia de Escocia y muchos autores citan la Isla de Rathlin como el lugar en el que se fraguó la leyenda.

La notoriedad de las arañas ha llegado tan lejos que incluso han sido comparadas con los vampiros, ambos siendo capaces de atraer y atrapar a sus presas antes de dejarlos sin vida. Como los arácnidos, se cree que los vampiros también pueden escalar paredes y rocas, y poseen colmillos parecidos a los de aquellos.

Las supersticiones relacionadas con la araña hacen referencia tanto a su consideración como amuleto para remedio de diversas enfermedades, como el hecho de ser portadora de buena suerte. La araña se utiliza contra la fiebre a modo de amuleto dentro de cajitas, bolsitas, cáscaras de nuez. Se decía que conforme la araña se debilitaba la fiebre o la tos ferina iba desapareciendo. También es efectivo tragar una araña o su tela previamente introducidas en un trozo de manzana o pan o bebiendo el agua en que se ha metido una araña viva. Las telas de araña detienen las hemorragias nasales o las de cualquier herida. Si alguien era mordido por un perro rabioso se cortaba la herida con un cuchillo, se chupaba la sangre y se cubría la herida con una tela de araña.

Si se ve una araña por la mañana augura una mala semana; si se ve al mediodía pronostica una alegría; si por la noche vaticina que se cumplirá un deseo. Si se ve tejer una tela de araña se cree que alguien prepara un engaño. cuando hila hacia abajo presagia dinero. Si se descuelga del techo sobre una persona augura que ésta pronto verá aumentar su capital mediante un legado.

Se dice que las arañas pequeñas son portadoras de buena suerte. Si se encuentra una hay que tirarla por encima del hombro izquierdo. Si se encuentra una araña entre las ropas o sobre una persona es augurio de que ésta recibirá dinero. Si se mata una araña o se destruye una tela se atraerá la mala suerte.

Para predecir el tiempo también se utilizan las arañas: se entiende que lloverá si la araña baja por el hilo y que hará buen tiempo si sube.