El Empleado Acuario, Según Linda Goodman


Taylor Lautner - Actor
No debe costarle a usted mucho reconocer a su empleado Acuario. Es ese que tiene tantos amigos. Si, el que esta mañana se olvidó la cartera..., el mismo que el mes pasado apareció por su despacho para pedirle prestada la estilográfica y como quien no quiere la cosa le dejó una idea de producción que, según el último informe del revisor de cuentas, ya le ha hecho ahorrar 30.000 dó1ares a la empresa.

También le resultará muy fácil recordar el día que lo contrató. Lo primero que usted pensó era que venia a venderle un palco en el estadio, después le pareció que estaba recogiendo fondos para las representaciones de Shakespeare al aire libre y finalmente creyó que estaba haciéndole una de esas encuestas políticas... y hasta después que se hubo ido no se dio cuenta de que, en realidad, había venido a buscar trabajo. Pero si usted no lo recuerda, le apuesto cinco a uno a que su secretaria si. Aparentemente, los hombres Acuario siempre producen en las mujeres una impresión inmediata y duradera, incluso los que tienen el aspecto de cachorros descuidados y hambrientos, con una cara que recuerda vagamente a la de algún boxeador. Habrá quien se precipite a llegar a la conclusión de que lo que está en juego es el instinto maternal, pero es posible que se equivoquen. La verdadera atracción de Acuario para las mujeres reside en su absoluta indiferencia ante la existencia de ellas; es eso lo que las perturba. Es un desafío al que no pueden resistirse, de manera que se vengan, ya sea procurando seducirlo o mostrándose tan desdeñosa como él, sin que ninguna de las dos actitudes haga mella ni remotamente en el empleado Acuario. Es capaz de mostrarse ciego durante semanas enteras para su colaboradora femenina, de no verla, literalmente, hasta que una hermosa mañana de primavera la deje súbitamente azorada al decirle que tiene los ojos exactamente del mismo color de un huevo de petirrojo que el encontró una vez en un árbol, y ella esta lista. Completamente perdida, quiero decir: durante ese día ya no podrá escribir una sola palabra a máquina.

Convivir con un empleado Acuario puede ser euforizante y dejarle a uno un poco sin aliento. No porque sean extrovertidos ni extravagantes ni bromistas, al contrario. Muchos Acuarios son sobrios, distantes, tranquilos, y tienen muy poco que ver con el loco mundo que los rodea. El único problema es que esa distancia que han tomado es en la dirección de unos cincuenta años hacia el futuro, y cuando cada tantos días vuelven su cohete al presente, vienen cargados con unas cuantas ideas raras de la estratosfera. Si es usted un jefe despierto, una vez por semana llamará a su empleado Acuario a charlar un rato en su despacho; quizá resulte positivo. ¿Quién sabe cual puede ser la cosecha? Cuando él le diga con el mas correcto de los lenguajes técnicos que es lo que anda mal con ese tornillo que se afloja bajo el cuarto perno de esa máquina nueva que está siempre descompuesta, es posible que usted empiece a preguntarse si realmente no habrá hecho una escapadita a Marte desde ayer, cuando se lo encontró en el ascensor. Y mucho mas cuando estudie el archivo del personal y compruebe que no siguió ningún curso de ciencia ni de mecánica en la Universidad. Claro que una charla informal con él no siempre será tan provechosa. Es posible que después de una de esas conversaciones confidenciales sea él quien salga de su despacho con un cheque por algunos miles de dó1ares para fomentar la práctica del baloncesto en las reservas indias, o para la Sociedad Investigadora de Fenómenos Parapsicológicos de Esmirna. Los intereses de Acuario no tienen límites.

Lo más fácil es que ese joven aparentemente tranquilo, inteligente y amistoso no se quede el tiempo suficiente para que usted se acuerde de su cara. El varón Acuario empezará desde arriba, abriéndose camino en pocas semanas, o decidirá seguir solo como compositor, fotógrafo, ornitólogo, bailarín, cantante, payaso, escritor, juglar, atleta, geólogo, anunciador de radio o de televisión, etc., o bien se irá de su oficina para pasar de un trabajo a otro, “en busca de sí mismo”. Y algún día se encontrará, vaya. Cuando eso suceda, lo más probable será que se asiente para toda la vida en un lugar. Hasta ese momento de la verdad, sin embargo, nuestros amigos regidos por Urano se pasan un tiempo vagando, simplemente; experimentando, aprendiendo, mirando, investigando y haciendo nuevos amigos.

No es sentimental por naturaleza. Tiene una actitud científica, pero también se interesa intensamente por la gente; por lo que la hace reír y por lo que la hace llorar. Un nativo de Acuario no tiende a los excesos emocionales (a no ser en las raras veces en que está en mitad de un proceso de comportamiento excéntrico, tal vez como reacción a alguna experiencia personal muy perturbadora). Lamentablemente, es frecuente que sus ideas y opiniones sean consideradas irracionales y poco prácticas, pero eso se debe simplemente a que quienes le critican no transmiten en la misma frecuencia, ya que la de él está adelantada en medio siglo. Imagínese usted cómo se habría sentido su abuela si a finales del siglo pasado algún Acuario hubiera tratado de describirle la televisión en color y los astronautas que descendían a la Luna, y eso le dará una idea bastante aproximada de cómo son recibidos los Acuarios de hoy cuando empiezan con su teoría de la máquina del tiempo y de la forma en que se la podría diseñar, con válvulas de seguridad para que una conexión defectuosa no haga que uno se pierda en algún momento de 1770.

Tal vez observe usted que el empleado Acuario tiene un amigo diferente todas las semanas. Para él es difícil satisfacerse con un solo individuo a la vez, ya que sus simpatías corren por muchos canales; por ello, con él es normal que brinde mas amistad de la que recibe.

Es posible que lo primero que tenga usted que hacer sea decidir a que tipo de Acuario pertenece su empleado. Aunque no hay más que un solo tipo básico de Urano, la naturaleza de Acuario puede manifestarse de dos maneras. El primer tipo es el del afable profesor que fuma su pipa, de modales relajados y con no pocos hábitos excéntricos, que vive en un apartamento elegante aunque un tanto extraño, lleno de momias egipcias, con un árbol de la India plantado en el centro del salón, campanas de Sumatra, mesas del siglo XVI y hamacas coloniales norteamericanas, además de uno o dos cuadros modernos y tal vez una vieja hélice de avión colgada sobre la chimenea. Su comida es para sibaritas: saltamontes a la parrilla y bistec a la tártara aderezado con huevos de hormigas. Generalmente, es brillante.

Los del otro tipo viven en alguna minúscula habitación cerca del metro, comen sándwiches de mostaza y ven su programa de televisión favorito en el primer televisor que se fabricó. Sus inventos están desparramados por todas partes, y sacan melodías de oído en un piano polvoriento y lavan los platos una vez por semana. Este también es brillante. El problema es que cuando se les sitúa a ambos en un lado social normal, es difícil ver la diferencia.

Ambos son escrupulosos en el trabajo. Ambos tienen un alto grado de inteligencia, unido a una percepción agudísima y una exquisita sensibilidad para todo lo que los rodea. Los dos se empapan de conocimiento mientras aparentemente están sumergidos en alguna abstracción. Su memoria es débil, pero la compensan con creces gracias a su penetrante intuición. Tienen hábitos extraños, son bondadosos y simpáticos, muy corteses por lo común, y combinan de manera extraña la ropa que usan. Ambos son leales y sinceros, y se rigen por un código estricto que no violan jamás. Los dos son solteros y cada uno de ellos tiene unos cinco mil excelentes amigos, que van desde Leonard Bernstein y Joe Namath hasta Scarface y la señora del puesto de frutas, que también tira las cartas. Conque, ya ve usted: Acuario es Acuario, y con eso no tiene nada que ver una pipa y un sándwich de mostaza ni un par de momias egipcias flanqueadas de plantas de loto.

Puede dar por sentado con toda seguridad que su empleado Acuario se ganará el salario que le paga. Aunque probablemente sea él la causa de ese eczema que tiene su secretaria y que el médico no puede diagnosticar ni curar, también es posible que algún día termine por aparecer en la primera plana del New York Times porque le entregan una medalla o algo así, y que usted pueda decir que le conocía cuando... Además, es posible que aporte alguna idea bien cuerda y concreta que tal vez hasta signifique algún premio para la empresa. Respecto de los secretos de la compañía, es digno de toda confianza, y probablemente no pueda encontrar nadie mejor que el para tratar con los clientes, porque se hará amigo del mas quisquilloso de ellos y se quedara pensando por que todo el mundo le considera tan difícil de tratar. Para Acuario, no es más que otro ser humano en cuya personalidad hay algún aspecto seductor que se puede descubrir con algunas preguntas corteses pero directas, y con un poco de observación.

No es probable que este empleado le importune continuamente pidiéndole un ascenso, porque el dinero -junto con las mujeres- ocupa el último lugar de su lista. Pero es lo bastante despierto como para saber lo que vale, y no seria prudente tratar de aprovecharse de él. Puede ser causa de que se enarquen algunas cejas, pero será raro que provoque escándalos o habladurías en la oficina. No encontrará usted en él el impulso de una ambición intensa, pero es una de las mejores mentalidades del zodiaco. Si en algún momento se decide a contratarle, no será de los que terminen apropiándose del negocio; en cambio, puede ser un elemento decididamente positivo, que algún día llegue a significar para la empresa un prestigio de nivel mundial.

Y cuando por fin se resuelva a casarse, es posible que pierda usted una buena secretaria (porque Acuario no querrá que su mujer trabaje), pero en definitiva usted quiere que a la pobre chica se le cure el eczema, ¿o no?

Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter.