La Abeja

Para los griegos las abejas ejercían una verdadera fascinación y su origen misterioso se inspira de la leyenda de Aristeo, hijo del Apolo, que poseía un colmenar. Pero quiso seducir a Eurídice, mujer de Orfeo, y ésta, escapando a sus proposiciones, murió de una picadura de serpiente. Orfeo para vengarse, destruyó el colmenar de Aristeo. Para calmar la ira de los dioses enojados por su falta, Aristeo sacrificó cuatro toros y cuatro novillos: de sus entrañas salieron nuevos enjambres gracias a las cuales Aristeo pudo reconstituir su colmenar y enseñar la apicultura a los hombres. Esta leyenda es relatada por Virgilio, el gran poeta latino, en los famosas Geórgicas.

En el papiro Salt (llamado así por el Cónsul General Británico en Egipto, Henry Salt quien se hizo con una gran colección de piezas egipcias en el siglo XIX) que se supone de época ptolemaica, se cuenta una leyenda según la cual en un determinado momento las lágrimas del dios Ra se convirtieron en abejas al caer al suelo, por lo que se consideraron insectos sagrados. En esta época de los ptolomeos la miel era un producto considerado como el rocío del Sol. Los egipcios, que conocían muy bien la actividad de la abeja, creían que ésta era la auxiliar de la creación. Pero aunque conocían bien su actividad en cuanto a creadoras de miel, no conocían ni habían estudiado su capacidad reproductora ni las metamorfosis de la reina.

Los egipcios admiraban la capacidad de coordinación de las abejas para el trabajo y para organizar el panal. Se cree que fue por estas cualidades por lo que se eligió al insecto como símbolo real y así fue desde los comienzos de la primera dinastía en que el título dual del rey de Egipto se escribe mediante un junco y una abeja, que quiere decir rey del Alto y del Bajo Egipto, o rey del junco y de la abeja. La abeja simboliza la realeza sobre el Delta pero no aparece nunca sin el junco. En Sais existía un castillo conocido como "castillo de la abeja", que bien pudiera ser "castillo del rey del Bajo Egipto".

En los mitos de la religión egipcia, la abeja y su producto la miel tienen un papel importante. Algunos sacerdotes de Min están ligados a la recolección de la miel. (Min es la personificación de la potencia sexual masculina y es quien garantiza la fertilidad del país, también en el ámbito de las cosechas). Mientras estos sacerdotes se dedicaban a la recolección de la miel, había otros lugares en donde estaba prohibida dicha recolección, como respeto a las abejas sagradas, como en el templo de la diosa Hathor en Dendara. En el mito de Isis, después del asesinato de su esposo, esta diosa se refugió en un lugar llamado Akhbit, que significa "Bosque de la abeja", para dar a luz a su hijo Horus. Parece que las abejas consideradas sagradas custodiaban al niño.

Los mayas de Yucatán tenían dioses-abejas llamados Xmulzencab o Ah Muzenkab (estos últimos eran deidades-abejas, relacionadas con la apicultura y con los rumbos este y norte) que aparecen en la creación y que tenían diferentes colores y se asociaban a determinada dirección o rumbo del universo. La apicultura era una actividad muy importante y los que se dedicaban a ella hacían una fiesta en el mes zec (o tzec) en honor de los Bacabes y de los Hobnil.

Pero también animadoras del universo entre cielo y tierra, las abejas simbolizan el principio vital, materializan el alma. En la religión griega, la abeja, a veces, es identificada a Deméter, diosa de la tierra y de las cosechas, donde representa el alma descendida a los infiernos. O el alma que se eleva del cuerpo, como en las tradiciones de Siberia, de Asia Central o entre los indios de América del sur.

Es la representación del alma, La abeja desempeña un papel iniciático y litúrgico. Es uno de los mayores atributos de la Diosa Artemisa, y sus sacerdotisas vírgenes son llamadas ''melisai'' (abeja). Símbolo de resurrección, la encontramos representada en las tumbas en calidad de señal de supervivencia después de la muerte. La estación en la que desaparece -los 3 meses de invierno- es asimilada a los tres días durante los cuales Cristo muerto es invisible, justo antes de resucitar. Entre los celtas, que bebían el hidromiel, o en las tradiciones galesas, la abeja evoca las nociones de sabiduría y de inmortalidad del alma.

La miel es en todas las tradiciones y en primer lugar, símbolo de riqueza y de dulzura . En los textos sagrados de oriente y de occidente, leche y miel corren en arroyos sobre todas las tierras prometidas. Las tradiciones Celtas celebran el hidromiel como bebida de inmortalidad. Como en la mitología griega donde es el brebaje de los Dioses del Olimpo. Símbolo de conocimiento y de sabiduría , es el alimento reservado a los elegidos, los iniciados, los seres de excepción, en éste mundo como en el otro. La tradición griega quería que Pitágoras solo se alimentara de miel.

La perfección de la miel la convierte en el elemento principal en numerosos rituales religiosos. Para los egipcios, proviene de las lágrimas del Dios Ra y forma parte de todas las ofrendas religiosas del Egipto faraónico. En el Islam, según el profeta, restituye la vista, conserva la salud y resucita a los muertos. Entre los indios de América, desempeña un gran papel en las ceremonias y los rituales de iniciación y de purificación. Comida inspiradora, otorgó el don de la poesía a Píndaro y el de la ciencia a Pitágoras.

En el pensamiento psicoanalítico moderno, la miel simboliza el "Yo Superior" , última consecuencia del trabajo interior sobre sí mismo. Resultado de una transformación del polvo efímero del polen en suculenta comida de inmortalidad, simboliza la transformación iniciática, la conversión del alma y la integración consumada de la persona.

En los tiempos en que la civilización cretense estaba en su apogeo las abejas representaban la alegoría del saber. Para los griegos eran un símbolo de fecundidad y del espíritu independiente del cuerpo material. Los autores clásicos las identificaron con las almas de los nonatos. La miel y la cera que producen han hecho que la abeja sea apreciada desde siempre por las virtudes curativas y alimenticias de la miel y la utilidad de la cera. Se dice que las abejas rehúyen a las personas desaseadas o de mal comportamiento.

Las abejas son el símbolo de una comunidad trabajadora y próspera regida por la reina. De ahí su simbolismo real e imperial, en el antiguo Egipto asociadas al Dios Ra, y en Francia donde 300 abejas de oro fueron descubiertas en el sepulcro de Childerico I (años 481), atestiguando que la colmena era el modelo de la monarquía absoluta. Napoleón I deseaba que la abeja fuese un motivo omnipresente, en sus alfombras como en su abrigo de coronación. También se dice que la forma de las abejas da como resultado de su estilización la Flor de Liz, símbolo de la monarquía.

Las abejas simbolizan también la elocuencia, la palabra y la inteligencia .En hebreo el nombre de la abeja Dbure viene de la raíz Dbr, palabra. Según relata Plinio se posan sobre la boca de Platón, de niño, " anunciando la dulzura de su elocuencia encantadora " y sobre los labios de San Ambrosio, patrón de los apicultores. Para Virgilio, poseen una parte de inteligencia divina y la célebre Pitia de Apolo era también llamada ''la abeja de Delfos''. En algunos textos de la India, la abeja representa el espíritu embriagador de polen del conocimiento.

Según la superstición gallega las almas de los muertos pueden verse por la noche en forma de enjambre de abejas. En el País Vasco eran parte de la familia y se les comunicaban los acontecimientos más importantes de la vida familiar, ya que si no se hacía así las abejas morían o abandonaban la colmena. A quien mata una abeja le perseguirá la mala suerte.