El Escarabajo

Varias especies de escarabajos peloteros, principalmente el Scarabaeus sacer, gozaron de un estatus sagrado entre los egipcios. Su nombre jeroglífico se translitera como ḫpr (o xpr), y se traduce como "convertir" o "transformar". El término derivado ḫpru (o xprw) se traduce como "forma", "transformación", "suceso", "modo de ser" o "el auto creado", dependiendo del contexto. Puede tener significado existencial, ficticio u ontológico.

El escarabajo fue asociado a Jepri, el auto creado, el dios asociado al Sol naciente. Antiguamente se creía que el escarabajo era solamente de género masculino y que se reproducía depositando el semen en una bola de estiércol. La supuesta auto-reproducción del escarabajo lo asemeja a Jepri, que se creó así mismo de la nada. Los egipcios creyeron que Jepri renovaba el Sol cada día tras su desaparición en el horizonte, llevándole a través del mundo subterráneo, Duat, después del ocaso para renovarle otra vez al día siguiente. Algunas tumbas reales del Imperio Nuevo exhiben una imagen triple del dios del Sol, con el escarabajo como símbolo del Sol de la mañana. El techo astronómico en la tumba de Ramsés VI relata la "muerte" cada noche y el "renacimiento" del Sol como siendo tragado por Nut, diosa del cielo, y reapareciendo de su matriz como Jepri. La imagen del escarabajo asociado a ideas de transformación, renovación y resurrección, es ubicua en el arte religioso y funerario egipcio antiguo.

Los escarabajos fueron tallados en variados materiales: esteatita, basalto, granito y en piedras preciosas como lapislázuli, amatista, cornalina, e incluso en metales como el oro. Las excavaciones arqueológicas en Egipto han sacado a la luz imágenes de escarabajos en hueso, marfil, piedra, fayenza egipcia y metales preciosos, fechados desde la sexta dinastía hasta el período romano.

Son generalmente pequeños y están agujereados para permitir engarzarlos en un collar, y en la base llevan una breve inscripción o un cartucho egipcio. En general se usaban como amuletos, y en su reverso llevaban figuras o textos. Algunos tenían escrito el nombre de su propietario y se han utilizaban como sellos, un uso extendido en las ánforas con vino, mercancía de lujo. Los faraones encargaron a veces la fabricación de ejemplares más grandes con largas inscripciones, como el escarabajo conmemorativo de la boda de la reina Tiy. Grandes esculturas de escarabajos se pueden encontrar en los templos de Tebas, en el Serapeum de Alejandría y en otros lugares de Egipto.

Hechos en su mayoría de esteatita vidriada, medían entre 4,7 y 11 cm, con un texto en su parte inferior. Eran utilizados como sellos de representación del rey, su familia, y algunos dignatarios, durante el segundo periodo intermedio de Egipto (hicsos). Son una de las principales fuentes de información de la dinastía XIV y la XV. Se han encontrado, además de en Egipto, en Canaán y Kush.

Fue muy usado en la dinastía XVIII, dándole Thutmose III el uso de sello real. Amenhotep III los utilizó profusamente, como forma de propagar por sus dominios las noticias relacionadas con él o con la familia real. Los más numerosos hablan de leones muertos con sus propias flechas, y de cacerías de toros salvajes. Otros ejemplares hablan de su boda con Tiy, de la construcción de un lago artificial en el palacio de Malkata o de la llegada de la princesa mitania Kilughepa con otras 317 mujeres al harén real. Estos escarabeos propagandísticos eran de un tamaño mayor, y se distribuían entre los cortesanos, altos funcionarios o bien se enviaban como obsequio a los reyes de países aliados.

El escarabajo sigue siendo un artículo popular gracias al interés y fascinación moderna hacia el arte y las creencias del Antiguo Egipto. Escarabajos en piedras semipreciosas o en cerámica esmaltada se pueden comprar en la mayoría de las tiendas, mientras que en el templo de Karnak ha tenido que ser protegido un antiguo gran escarabajo, representación de Jepri, para desalentar a los visitantes de la práctica supersticiosa consistente en frotar la basa de la estatua para conseguir suerte; ahora muchos se limitan a dar tres vueltas alrededor de él.

Las supersticiones relacionadas con este insecto hacen referencia a su carácter curativo y portador de buena suerte. Se decía que el escarabajo colgado del cuello de un paciente servía para curar enfermedades como la tos ferina, dolores de estómago. Un escarabajo verde y con brillos metálicos es el que da la buena suerte y se utiliza como talismán. Por el contrario los negros son de mal agüero.
Pisar un escarabajo causa lluvias o tormentas.