21 de Diciembre, Fiesta de Amaterasu

A finales de siglo VII, en Japón, se celebraron fiestas para celebrar el resurgimiento de Amaterasu o Amateras, la Diosa del sol de la mitología japonesa.

Amaterasu Ō-Mikami o Amateratsu (天照) es la diosa del Sol en el Sintoísmo y antepasada de la Familia Imperial de Japón según dicha religión. También conocida como Ōhiru-menomuchi-no-kami (大日孁貴神), su nombre significa Diosa gloriosa que brilla en el cielo. Es una de las deidades sintoístas (Megami) más importantes.

Sumido en un fuerte estado de embriaguez el Dios Susanoo, hermano de la Diosa, arrasa los campos de arroz de Amaterasu, llena todos sus canales de irrigación, y arroja excrementos en su palacio y templos (en otra versión estas acciones se deben a la furia del Dios tras perder una competición destinada a subsanar su descontento con el reparto que su padre había hecho de cielo, noche y océanos entre los tres hermanos). La megami le ruega a su hermano que se detenga, pero este la ignora y llega incluso a arrojar el cadáver del caballo celestial a sus doncellas, que se encontraban tejiendo. Las mujeres mueren a causa de las astillas de madera que al romperse el telar atraviesan sus cuerpos (la mayoría de las versiones dicen que son sus órganos reproductivos los que son alcanzados por la madera).

Furiosa, tras ver el cadáver del caballo, Amaterasu se encierra en la Cueva Celestial y la sella con una roca. Como resultado, el mundo queda sumido en tinieblas y comienza a marchitarse y llenarse de malos espíritus. Los Dioses se reunieron frente a la entrada buscando una manera de hacerla salir. Se sentaron todos en torno a ella y colocaron un espejo dirigido a la entrada. Ama no Uzume, la voluptuosa Diosa de la danza, dio la vuelta a una bañera y se puso a bailar sobre ella, marcando el ritmo con sus pasos. Durante su danza, se levantaba la falda y mostraba los pechos. El resto de los Dioses hacía mucho ruido gritando, riéndose y animando. Amaterasu decidió echar un vistazo a ver qué era lo que pasaba, y le preguntó al que estaba más cerca de la entrada. Este le contestó que había una nueva Diosa. Cuando Amaterasu preguntó quien era, este señaló al espejo, y esta, que nunca había visto su reflejo, se quedó absorta en la imagen. Estaba tan sorprendida que exclamó Omo-shiroi, que significa tanto blanca tez como fascinante. Mientras estaba distraída, los otros Dioses cierran la cueva tras ella, convenciéndola para regresar al Plano Celestial, con lo que la luz solar regresa de vuelta al universo.

Se celebra réquiem por los muertos, manzai y Shishimai durante toda la noche, a la espera de la salida del sol. Aspectos de esta tradición ha continuado hasta el día de hoy en el Año Nuevo.