El Gato Negro

El gato negro es considerado desde el inicio de los tiempos como un animal mágico. En Egipto se los consideraba animales sagrados ya que estaban relacionados con el culto a la Diosa Bastet. El gato era adorado en Egipto y matar a uno era considerado un crimen capital. Cuando el gato de una familia egipcia moría, se momificaba y la familia se ponía de luto. Los romanos también consideraba el gato sagrado e introdujeron el animal en Europa. En Europa, excepto en Italia, España, Serbia y Montenegro, un gato negro que cruza su trayectoria se considera buena suerte; sin embargo, fueron vistos por la iglesia como asociados a las brujas. En la tradición hebrea y babilónica, los gatos se comparan a serpientes, y se les expulsaba del hogar.

El miedo hacia los gatos, especialmente los negros, comenzó en Europa en la Edad media. Su característica independencia, determinación y aspecto sigiloso, unidos a una sobre población de estos animales en los pueblos, hicieron que cayeran de su posición de honor. Muchos gatos callejeros eran alimentados por ancianas pobres y solitarias. Cuando se inició la locura de la caza de brujas, muchas de estas mujeres sin hogar fueron acusadas de practicar la magia negra, y sus compañeros los gatos cayeron en desgracia junto con ellas. Incluso circuló la creencia de que los gatos negros eran la encarnación de las brujas durante la noche, que de día se convertían en mujeres. En Francia miles de gatos eran quemados cada mes, hasta que Luis XIII, en 1630, detuvo esta bochornosa práctica. Antiguamente era considerado peligroso dejar que un gato anduviera cerca de un bebé, pues se decía que podía robarle el aliento y matarlo durante la noche.

El aniquilamiento de los gatos fue de tal magnitud que fue una de las principales causas de la peste negra que azotó Europa en el siglo XIV, causando más de veinticinco millones de muertos. La Iglesia Católica  alentó de tal forma la persecución de los gatos que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos pobres animalitos en las hogueras de la noche de San Juan. En el siglo XIV, el Papa Clemente decidió acabar con la Orden de los Caballeros Templarios, acusándoles de homosexualidad y de adorar al demonio en forma de gato.

En Sicilia, un gato negro representa el mal de ojo. En Kentucky existe la creencia de que la visita de un gato negro a una casa es señal de buena suerte, excepto si decide quedarse, en cuyo caso significaría infortunio. En el pasado, los marineros consideraban que traía buena suerte tener un gato negro a bordo, aunque no se podía pronunciar la palabra "gato", pues hacerlo acarrearía grandes desgracias.

Sin embargo, los gatos negros no están asociados solo a la mala fortuna: en Inglaterra se dice que cruzarse con un gato negro trae buena suerte; también que cada gato negro tiene un pelo perfectamente blanco y que quien sea capaz de arrancarlo sin que el gato lo arañe, tendrá un amuleto que le dará buena suerte en el amor y grandes fortunas. En la costa de Yorkshire las mujeres de los pescadores que tienen un gato negro en su casa pueden estar tranquilas porque sus maridos regresarán a salvo.

Un gato negro traerá buena suerte a una obra de teatro si aparece durante la primera función, pero si algún actor lo lastima, entonces ocurrirá todo lo contrario. También se afirma en Inglaterra que un gato negro como regalo de bodas o que se cruce delante de la novia a la salida de la Iglesia asegurará años de amor a la pareja.

En el siglo XVII, el gato comenzó a ser asociado a la brujería en muchas áreas del mundo. El gato negro fue visto generalmente como buena suerte; sin embargo, en los EE. UU. y zonas de Europa (e.j. España), que mantuvieron cazas de brujas, la asociación con las brujas los hizo ser considerados como portadores de mala suerte.

En la Inglaterra victoriana se consideraba que si unos novios recién casados se encontraban con un gato negro, esto simbolizaba prosperidad en el matrimonio. Y los marineros creían que tener un gato a bordo les traería buena suerte. Más aún sus mujeres solían tener uno en casa, ya que esto parecía "asegurar" que sus maridos volverían sanos y salvos a sus casas después de la travesía.

En Escocia, un gato negro extraño en el porche es una muestra de futura prosperidad. En Irlanda, cuando un gato negro cruza la trayectoria de una persona a la luz de la luna, significa que va a haber una enfermedad epidémica. En Italia desde hace cientos de años se cree que si un gato negro se pone en la cama de una persona enferma, esa persona morirá. Hace muchos años en Inglaterra, las esposas de los pescadores mantenían gatos negros en sus hogares mientras que sus maridos salían al mar en sus barcos de pesca, creyendo que evitarían que ocurriera algún peligro a sus maridos mientras estaban ausentes.

En lugares donde no se practicó caza de brujas, los gatos negros conservaron su imagen de buena suerte; todavía se consideran así en Gran Bretaña e Irlanda. No obstante en otras culturas como la checa, la rumana, especialmente en la región histórica de Moldavia, y en la India, una de las supersticiones más extendidas es que los gatos negros que cruzan su trayectoria representen mala suerte, a pesar del hecho de que estas regiones nunca fueron afectadas por cazas de brujas.