9 de Septiembre, Procesión de Bastet

El festival de Bubastis era uno de los más alegres y magníficos de todo el calendario egipcio según lo descrito por Heródoto:
"Las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo. Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad. Cuando alcanzaron Bubastis celebraron un solemne banquete: se bebió más vino en esos días que en todo el resto del año. Tal era la costumbre de este festival; y se cuenta que casi setecientos mil peregrinos celebraban el banquete de Bastet".
Bastet tenía cuerpo de mujer y cabeza de gato, aunque también era normal verla representada sólo en su forma de animal, sus figuras suelen llevar un collar aegis y en las manos porta una cesta en la que suele transportar a sus crías y un sistro, un instrumento musical. A veces aparece entronizada, pero lo más corriente es que esté de pie. Hija de Atum, el primer dios egipcio, a ella se levantaban las plegarias de las madres ya desde la cuarta dinastía, pues simbolizaba el amor maternal y la protección del hogar. Como es lógico en un gato, era acérrima enemiga de las serpientes, de los que se da cuenta en varios mitos en los que no duda en atacar al reptil Apofis para proteger a su padre.

Su figura estaba estrechamente relacionada con Sekhmet, cuya cabeza era la de un león. Si Bastet era la apariencia apacible del Sol, Sekhmet era el astro rey abrasador, además de una deidad guerrera que rara vez mostraba compasión.