24 de Septiembre, Muerte y Resurrección de Osiris

El Dios Gebeb, había transmitido sus poderes a su hijo Osiris. Asistido por su hermana y esposa Isis, inauguró su reino bajo los mejores auspicios, proponiéndose con empeño el bienestar de los humanos al disfrutar entre ellos los conocimientos más útiles, como los de la agricultura, la viticultura y las artes. No obstante, su hermano Seth, que se había casado con Nephthys, hermana de Isis, sintió celos del éxito y el poder del joven rey, y buscó la ocasión de hacerle perecer.

En un festín al que le habían invitado, consiguió encerrarle en un cofre que echó al río. Isis, avisada, se puso en seguida a buscar ese cofre, y lo halló por fin en Biblos (Fenicia) dentro de un tronco de tamarisco que el rey de la región había utilizado en la construcción de su palacio. Isis obtuvo su restitución y se lo llevó a Egipto. Pero Seth consiguió esta vez apoderarse del cuerpo de Osiris: lo cortó en catorce pedazos y lo dispersó por todo el país. Isis no descansó hasta recobrar los miembros de su marido y tras reunirlos todos, a excepción del falo, formó con ellos la primera momia, ayudada por Anubis, Nephthys y otras divinidades aliadas. Poco tiempo después de la muerte de su marido, Isis, refugiada en las marismas del delta, dio luz a un hijo, Horus, al que crió en el mayor secreto, para ponerle al abrigo de las maquinaciones de Seth.

Horus, llegado a la edad adulta, se dispuso a vengar a su padre: emprendió una lucha cuerpo a cuerpo con Seth. Los Dioses decidieron poner fin a esta lucha citando a los rivales ante un tribunal. El Tribunal divino reconoció la razón de Hours, y condenó a Seth al destierro. En cuanto a Osiris, transmitió sus poderes terrestres a Horus, y se retiró definitivamente al reino de los Bienaventurados.