Eros y Psique

La historia de Cupido y Psique (también conocido como Amour y Psique o Eros y Psique), es una historia contada por una mujer mayor en la novela de Lucio Apuleyo, El asno de oro, escrita en el siglo segundo. Apuleyo presuntamente utilizó un mito existente como base para su historia, ya que las representaciones escultóricas de Cupido y Psique se han encontrado datan del periodo helenístico.

Psique (saɪkiː, Griego: Ψυχή) fue la antigua palabra griega que significa alma o la vida. El alma se personificaba en la iconografía antigua como una Diosa con alas de mariposa (porque psique es también la palabra griega que significa "mariposa").

La primera versión grabada de la historia es la contada por Apuleyo, que dice así:
Psique es una princesa que es tan hermosa que la gente comienza a tratarla como a una Diosa, haciendo gestos simbólicos e incluso sacrificios a ella. La Diosa Venus tiene celos de esto y decide que su venganza se le pedirá a su hijo Cupido para hacer caer a Psique en el amor con un feo mortal. Cupido acepta a regañadientes, y se va a la cama de Psique. Pero cuando está a punto de disparar una de sus flechas fatales, él se enamora de ella.

Mientras tanto, los padres de Psique les preocupa que no tiene pretendientes. Ella es tan hermosa que nadie se atreve a proponerle matrimonio. Ellos van a un oráculo de Apolo, que los instruye para prepararla para el matrimonio como uno estaría preparado para el sacrificio humano. Este les dijo que ella no estaba destinada a ningún amante mortal, sino a una criatura que vivía en la cima de cierta montaña, a quien incluso los Dioses temían. Los padres lloraron al llevar a cabo esta ritual, y la acompañaron en procesión hasta la cima de un acantilado. Psique acepta su destino con valentía, diciendo que ella está ansiosa por conocer a su nuevo marido.

Los padres y su entorno Psique dejar a su suerte. Psique es transportada a un bosque, donde se encuentra un hermoso palacio. Psique entró y se sorprendió de hallarla llena de joyas y adornos. Comienza a vivir allí, servido por espíritus invisibles. Ella incluso tiene un amante invisible. Pues él le dice que no está permitido para mirarlo directamente, y él la visita sólo por la noche. Ella ni siquiera sabe quién es.Eros le visitaba cada noche en la cueva y hacían el amor apasionadamente. Le pidió solo que no encendiese jamás ninguna lámpara porque no quería que Psique supiera quién era (sus alas le hacían inconfundible). Sus dos hermanas, celosas, la convencieron de que su marido era un monstruo y que debía clavarle una daga. Así que una noche encendió una lámpara, pero reconoció a Eros al instante y dejó caer su daga. Una gota de aceite caliente cayó sobre el hombro de Eros, le despertó y huyó, diciendo: «¡El amor no puede vivir donde no hay confianza!»

Cuando Psique contó a sus celosas hermanas mayores, éstas se regocijaron secretamente y cada una de ellas fueron por separado a la cima de la montaña e hicieron como Psique les había dicho para entrar en la cueva, esperando que Eros las preferiría a ellas. Eros seguía con el corazón roto y no las cogió, por lo que murieron al caer hasta la base de la montaña.

Psique buscó a su amante por buena parte de Grecia, tropezando finalmente con un templo a Deméter, donde el suelo estaba cubierto de montones de grano mezclado. Empezó a ordenar el grano en montones ordenados y, cuando hubo terminado, Deméter le habló, diciéndole que la mejor forma de encontrar a Eros era buscar a su madre, Afrodita, y ganarse su bendición. Psique encontró un templo a Afrodita y entró en él. Afrodita le asignó una tarea similar a la del templo de Deméter, pero le dio un plazo imposible de cumplir. Eros intervino, pues aún la amaba, e hizo que unas hormigas ordenaran el grano por ella. Afrodita se enfureció por este éxito de Psique y le dijo que fuese a un campo donde pastaban unas ovejas doradas y consiguiese lana de oro. Psique fue al campo y vio las ovejas, pero fue detenida por el Dios del río que tenía que cruzar para llegar al campo. Éste le dijo que las ovejas eran malas y crueles y podían matarla, pero que si esperaba hasta mediodía, las ovejas irían a buscar la sombra en el otro lado del campo y se dormirían, y que entonces podría agarrar la lana que quedaba enganchada en las ramas y la corteza de los árboles. Psique así lo hizo y Afrodita se enfureció todavía más al ver que había sobrevivido y superado su prueba.

Por último, Afrodita afirmó que el estrés de cuidar a su hijo, deprimido y enfermo como resultado de la desconfianza de Psique, había provocado que perdiese parte de su belleza. Psique tenía que ir al Hades y pedir a Perséfone, la reina del inframundo, un poco de un ungüento de belleza que Psique guardaría en una caja negra que Afrodita le dio. Psique fue a una torre, decidiendo que el camino más corto al inframundo sería la muerte. Una voz la detuvo en el último momento y le indicó una ruta que le permitiría entrar y regresar aún con vida, además de decirle cómo pasar al perro Cerbero, Caronte y los otros peligros de dicha ruta. Psique apaciguó a Cerbero con un pastel de cebada y pagó a Caronte un óbolo para que le llevase al Hades. En el camino, vio manos que salían del agua. Una voz le dijo que les tirase un pastel de cebada, pero ella rehusó. Una vez allí, Perséfone dijo que estaría encantada de hacerle el favor a Afrodita. Una vez más pagó a Caronte y le dio el otro pastel a Cerbero para volver.

Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí misma, pensando que si hacia esto Eros le amaría con toda seguridad. el ungüento era el «sueño estigio», el sueño de la muerte, que la sorprendió. Eros, que la había perdonado, voló hasta su cuerpo y limpió el sueño de sus ojos, suplicando entonces a Zeus y Afrodita su permiso para casarse con Psique. Éstos accedieron y Zeus hizo inmortal a Psique. Afrodita bailó en la boda de Eros y Psique, y el hijo que éstos tuvieron se llamó Placer o (en la mitología romana) Voluptas.