Introducción a los Mudras

Mudra significa gesto. Los mudras son los gestos corporales que se utilizan especialmente en el Hatha Yoga, pero que también es utilizado en otros tipos de meditación. Estos gestos son muy importantes porque nos permiten canalizar adecuadamente la energía a través de nuestro cuerpo así como facilitar la consecución de numerosos objetivos como la elevación espiritual, la sanación física y la sanación emocional. Su origen no está muy claro, aunque en el mundo occidental los conocemos gracias al mundo oriental que nos los trae como consecuencia de la introducción de sus doctrinas e ideologías. Si alguien, por ejemplo, repite con frecuencia y convencimiento los gestos propios de la intrepidez, presentes a menudo en la representación de las divinidades indias, con el tiempo se verá libre de su miedo. Por lo tanto, los mudras estimulan determinados ámbitos de nuestro cerebro o de nuestra alma y ejercen sobre ellos la influencia que les corresponde.

Hay mudras muy completos que implican a todo el cuerpo, pero también hay mudras muy sencillos e igualmente poderosos que sólo requieren de nuestras manos para alcanzar nuestros objetivos. Para practicar estos mudras no es necesaria una gran habilidad, sino bastante práctica, especialmente con aquellos que son muy complicados. Los dedos se van uniendo entre sí de maneras muy diversas y con presiones muy diversas donde a veces sólo es necesario un leve roce y otras se necesita una gran presión.

En el Hatha-Yoga se conocen 25 mudras, entre los cuales se cuentan también posiciones (Asanas) y claves (Bandhas) de los ojos y del cuerpo. Es en el Yoga Kundalini donde se practican sobre todo los mudras de la mano al mismo tiempo que las posturas del cuerpo para reforzar su efecto. El  Yoga Kundalini afirma, en este contexto, que a cada zona de la mano se le atribuye una zona refleja de la parte del cuerpo y del cerebro. En este sentido, las manos pueden contemplarse como un espejo de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

Debido a la diferente cualidad de cada uno de ellos, es recomendable utilizarlos durante un tiempo determinado que suele ir de 3 a 45 minutos y generalmente es conveniente realizarlos una vez al día como mínimo. Es importante tener en cuenta en el caso de utilizarlos para la sanación física, que no hacen milagros, sino que su cometido es apoyar al tratamiento que estemos utilizando para sanar, haciendo que sea más eficaz y que la enfermedad sane con mayor prontitud.