¿Cómo practicar los Mudras?

La movilidad de las manos tiene una relación directa con la movilidad de todo el cuerpo. Si hay tensiones en una determinada parte del cuerpo, esta tensión se manifiesta en la parte correspondiente de las manos. Incluso la edad de una persona puede determinarse a partir de los dedos abiertos. Los mudras pueden practicarse sentado, echado, de pie y andando. Procure que la postura de su cuerpo sea simétrica y centrada y estar tan relajado y distendido como le sea posible. Si lo practica sentado en una silla, deberá mantener la espalda erguida y los pies bien afianzados en el suelo. Y si lo hace echado, sepa que la posición más adecuada es, por supuesto, tumbado de espaldas. Si por las razones que sean se ve obligado a estar en esta posición durante un periodo de tiempo prolongado, colóquese un almohadón pequeño bajo el cuello para descargar la nuca o bajo las rodillas o los muslos para descargar la espalda. Lo importante es que esté relajado y distendido, ya que cualquier tensión impide el flujo interior de la energía, y lo que pretendemos con los mudras es hacer fluir algo nuevo. Si lo practica andando, mantenga un paso regular, tranquilo y rítmico. Y si lo hace de pie, separe las piernas a la anchura de las caderas, con las rodillas relajadas y las puntas de los pies dirigidas hacia delante.

Practique el mudra lo mejor que pueda y su efecto acabará manifestándose. Es posible que de entrada, le suponga cierto esfuerzo mantener los dedos extendidos. Cuando se canse, déjelos descansar. Con el tiempo, sus manos tendrán más fuerza, adquirirán una mayor movilidad y podrá utilizar las dos.

Si dispone de algo más de tiempo, practique los mudras con la posición sentada de meditación, lo que le permitirá realizar una meditación más prolongada. Si lo hace así, respete los principios propios de la técnica de la meditación:
  • Siéntese sobre una superficie estable, con la pelvis abierta y la columna vertebral erguida. Apoye ambas rodillas planas en el suelo o colóquelas a la misma altura.
  • Descanse las manos distendidas sobre los muslos.
  • Los hombros distendidos hacia atrás y hacia abajo, el pecho debe estar abierto y libre.
  • La barbilla recogida y la nuca recta y relajada.
  • Respire regular, lenta, fluida y suavemente.
  • No interrumpa la meditación de manera brusca, sino siempre con un estiramiento enérgico.
También puede practicar un mudra y mientras tanto pensar en otra cosa, aunque es mejor practicarlo con una posición meditativa activa, sintiendo las manos y observando la respiración. Estar pendiente del flujo normal de la respiración, influir en ella o dirigirla, es un refuerzo muy importante.

Hay variantes, es hacerlo durante 45 minutos al día; esto permite, eliminar también trastornos crónicos. Estos 45 minutos, pueden dividirse en tres unidades de tiempo de 15 minutos cada una. También es recomendable determinar el tiempo de dedicación a cada uno de ellos según los casos. Un mudra al que se recurre para reforzar una terapia o para curar un trastorno crónico, conviene practicarlo a diario, con regularidad, a la misma hora y siempre durante el mismo tiempo.

Con la respiración se refuerza enormemente el efecto de un mudra. Por eso es muy importante saber cuales son los efectos de la respiración:
  • Adopte una postura simétrica del cuerpo y mantenga los brazos apartados unos centímetros del tronco. Esta postura aporta equilibrio interior y armonía y regula la actividad del sistema nervioso y de las glándulas hormonales.
  • Durante una espiración profunda, además del dióxido de carbono, expulsamos también la energía gastada en el plano de la materia sutil. Así creará un espacio para aquello que usted desea.
  • Prolongue siempre durante unos segundos las pequeñas pausas que se producen después de la inspiración y la espiración. Durante estas pausas, se regeneran las fuerzas interiores a todos los niveles.
  • Si practica un mudra para tranquilizarse, debe ralentizar la espiración.
  • Si practica un mudra para reanimarse, intensifique la inspiración.
  • La calidad de la respiración es óptima cuando ésta es lenta, profunda, rítmica, fluida y suave.
Para iniciar una meditación mudra, respire varias veces con fuerza y deje después que la respiración se vaya haciendo más profunda y lenta, centra, aporta equilibrio interior y regenera fuerzas en general. Sienta y perciba con calma, en las manos y en los dedos, la suave presión en aquellos puntos en donde se tocan, fortalece la voluntad y reanima, Mientras inspira, presione con más intensidad las puntas de los dedos y al espirar, relaje la presión. Haga lo contrario, al espirar ejerza una mayor presión y al inspirar afloje la presión, para tranquilizar y relajar.

Ya estamos listos para practicar con los mudras, según nuestras necesidades, recuerde que mientras mas podamos practicar, sera mejor para nuestra realización.