La Ética de la Influencia

Una de las partes más importantes de la religión Wicca es el ir descubriendo por uno mismo los rituales o prácticas que a uno le resultan mejor o más beneficiosos. La ética que debemos llevar adelante si pretendemos realizar rituales mágicos es muy importante. Para los antropólogos, la magia es el sistema de creencias que sostiene la posibilidad de influir en los hechos ordinarios, mediante actos extraordinarios. Para el Wicca, la magia es una realidad que nos rodea cada día. Ahora bien, una parte importante de esto es que la realidad no se influye solo con trabajos mágicos, sino también con actos. Un ejemplo práctico: si quiero hacer un trabajo mágico para encontrar empleo, puedo hacerlo. Pero el mismo de poco y nada servirá si me quedo en mi casa esperando que el empleo me caiga de las nubes. Un trabajo mágico no es otra cosa que una ayuda para que nuestra mente inconsciente enfoque sus energías. Esta lección es una que cuesta mucho aprender a los que recién se inician, deseosos de ejercitar sus artes mágicas en cualquier oportunidad. Pero como norma, antes de saltar a trazar círculos mágicos y realizar hechizos, debemos sopesar bastante lo que estamos por hacer. Como regla de oro, siempre tenemos que considerar si el acto mágico está justificado, es decir, si realmente se necesita. No podemos estar malgastando nuestra energía sin ton ni son. Y como regla adjunta a ésta, debemos contemplar todos los ángulos de la situación en la que queremos influir. ¿Hay alguien a quien podemos perjudicar con nuestros actos? ¿Estamos intentando influir en alguien sin su permiso? ¿Estamos violando algunos de los puntos fundamentales de la Wicca? Una lectura atenta de estos puntos debería darnos la respuesta a las dudas más comunes. Por lo pronto, evidentemente podemos descartar el hecho de realizar sacrificios humanos o animales como muchos suponen, porque viola la Red.

Una situación típica es la eterna pregunta sobre los hechizos amorosos. La respuesta a esto es que no importa lo bien que nos parezca la unión de dos personas, estamos obrando sobre la voluntad de al menos una de ellas, lo cual viola la ética de la responsabilidad. Y cuyas consecuencias a largo plazo no podemos medir. La solución entonces es NO, no deberíamos hacer hechizos amorosos. Otra pregunta muy común es qué pasa si queremos ayudar a un amigo que está mal. La respuesta es la misma que en el caso anterior: no podemos influir mágicamente sobre las decisiones de nadie sin su permiso. En el caso de enfermedades esto es más complicado aún. No sabemos si de influir se puede revertir alguna situación kármica, por lo que no podemos por ejemplo tratar de curar a un enfermo de cáncer por muy altruista y "bueno" que esto sea. Otra cuestión que genera dudas es la de la contra magia. Porque el hecho de que nosotros nos guiemos por una cierta ética no garantiza que otros lo hagan. ¿Cuál es la actitud que deberíamos tener en el caso de un ataque mágico? Primero, tener en cuenta que estos ataques son menos comunes de lo que a más de uno le gustaría creer. El motivo por el que aclaro esto es que muchos que se auto denominan magos y viven de esta "profesión" utilizan el hecho del ataque psíquico como caballito de batalla para incautar gente. De todas formas, si realmente existe dicho ataque sobre nuestra persona, podríamos decir que estamos en nuestro derecho de contraatacar con igual virulencia, si no aumentada.

Pues no. Lo correcto en éste caso sería simplemente el realizar un ritual de defensa, y dejar que el karma se encargue de darle al culpable su merecido. Muchos practicantes dicen que en verdad no realizan otros actos mágicos fuera del trazado ritual del círculo. Y esto se debe a que aprendieron a ver la magia en todo lo que nos rodea, tanto sea el ciclo de la vida que se desarrolla a nuestro alrededor como en la maravilla de las leyes naturales. Estos pocos son los que finalmente aprendieron que la mejor influencia sobre la realidad es la acción cotidiana.