Historia de la Wicca

Los primeros signos de brujería, los hallamos en pleno paleolítico, hace unos treinta mil años. El hombre de aquel entonces dependía de la caza para subsistir, obteniendo de ella comida, abrigo y material para la confección de bienes móviles varios. El hombre de aquel entonces era animista, adorando a un amplio panteón de divinidades que representarían las fuerzas arquetípicas de la naturaleza; encontrándonos así a un dios de la lluvia, un dios del viento, un dios del rayo, etc. Siendo el más importante de ellos el Dios de la Caza. Como la mayoría de los animales de caza poseían cuernos, el Dios de la Caza tomó este atributo, junto a algunos otros que difieren según el pueblo. 

En algunos rituales mágico-religiosos uno de los miembros de la tribu (improbablemente un “sacerdote” tal como lo conocemos) tomaba el rol de Dios de la Caza, vistiéndose con las pieles y astas de animales y dirigiendo así la cacería (tal y como lo prueban algunas pinturas rupestres). Paralelamente a la evolución del Dios de la Caza, se desarrolló una figura enteramente relacionada a este, la imagen de una diosa, la Diosa de la Fertilidad. Como es lógico, la persistencia de la caza dependía de la fertilidad de los animales; de igual forma, la supervivencia de la tribu dependía de la facultad de las mujeres de concebir muchos hijos, de los cuales, pocos iban a sobrevivir.  La Venus de Willendford, Laussel y Sireuil atestiguan la existencia de esta forma de adoración hacia la Diosa de la Fertilidad, gran proveedora, Madre Naturaleza, Madre Tierra, Gran Madre. Con el surgimiento de la agricultura, la Diosa ganó importancia, además de velar por la fertilidad de las tribus, de la naturaleza y de todos sus seres, ejercía su influencia sobre las cosechas. El año se dividió en dos mitades, el Luminoso, dominado por la Diosa, época de cosechas; y el Oscuro, dominado por el Dios, época de caza. El culto, pronto se convirtió en religión, y se fue extendiendo paulatinamente por Europa, y los dioses del rayo, la Lluvia, el Viento, etc. se fueron perdiendo por el camino, aumentando la importancia de El Dios y La Diosa. Al aprender el hombre a almacenar víveres para el invierno, la caza perdió su importancia, pasando el Dios a ser una divinidad de lo oculto, de la naturaleza en general y de la vida tras la muerte. Este hecho no afectó a la diosa, que siguió en su papel de diosa de la fertilidad y la regeneración. Fue llegado a este punto, cuando se desarrolló un sacerdocio compuesto por personas dedicadas enteramente a la ejecución de los rituales, a la magia y la adoración a las divinidades de la tribu. En algunos lugares, los sacerdotes y sacerdotisas eran conocidos como “Wicca”. Estas personas eran los miembros cultos de su sociedad, ejercían las veces de jurista, abogado, sacerdote, medico y mago.

Además, durante las celebraciones pasaban a tomar el “rol” del dios correspondiente. El ejemplo más conocido de este tipo de sacerdocio, lo hallamos en la sociedad celta con la imagen de los druidas. Negar la relación entre Wicca y druidismo, sería negar la verdad pues, sin lugar a dudas, la Wicca no es más que un vestigio del druidismo. Estudiando los mitos transmitidos por los Bardos, podremos llegar a una comprensión más elevada sobre la Wicca pues, sin lugar a dudas, la Wicca surgió tras siglos de ocultamiento de lo que en un principio era druidismo. La conversión al cristianismo de los pueblos paganos fue lenta, mucho más de lo que nos quieren hacer creer los cronistas, pues, en muchas ocasiones era solo el monarca quien, de forma superficial, se había convertido, siendo la brujería la religión predominante en Europa durante los mil primeros años de dominación cristiana. El Papa Gregorio “El Grande” intentó efectuar conversiones a gran escala, destruyendo los antiguos lugares de culto y construyendo encima iglesias cristianas. Pese a que obtuvo algún éxito, los artesanos, en su mayor parte paganos, clocaban representaciones de sus deidades entre las católicas, de forma que, pese a que les obligaran a asistir a misa, ellos podían seguir adorando sus divinidades. Fue más tarde cuando el cristianismo optó por otra estrategia, el Dios de la antigua religión se tornó el maligno de la nueva, convirtiéndose así todos los Paganos en adoradores del Diablo.

La acusación lanzada contra los brujos de ser adoradores del Diablo, es ridícula; el Diablo es una entidad puramente cristiana, no existiendo alusiones a el en el Antiguo Testamento, y es una entidad que, por supuesto, no existía entre los pueblos paganos. Poco a poco los miembros de la Antigua Religión quedaron limitados a las zonas rurales, y fueron denominados Paganos; palabra que no tiene sentido peyorativo alguno, siendo su uso moderno en ese sentido, incorrecto. En 1484 el Papa Inocencio VIII declaró: Ha llegado a nuestros oídos que miembros de ambos sexos no evitan la relación con ángeles malos, íncubos y súcubos, y que, mediante sus brujerías, conjuros y hechizos sofocan, extinguen y echan a perder los alumbramientos de las mujeres.

A esa declaración siguió la bula contra los brujos, y dos años después fue publicado el Malleus Maleficarum. La mayor parte del profesorado de la Facultad de Teología de la Universidad de Colonia lo rechazó, pero los autores no se dieron por vencidos y falsificaron una aprobación de toda la facultad que no sería descubierta hasta 1898 (casi trescientos años más tarde).La consecuencia que esto trajo, solo es comparable con lo ocurrido en el siglo XX a causa de los Nazis; miles o millones de personas murieron torturadas, obligadas a confesar; muchas de esas personas (mujeres en su mayoría) ni siquiera eran miembros de la antigua religión, los inquisidores los mataban a todos bajo el lema “Dios cojera a los suyos”. Por otra parte, los inquisidores podían confiscar y reclamar para si mismos los vienes de los acusados (nunca una acusación se demostró infundada, la tortura era el medio infalible de obtener la confesión), por lo que gran parte de estos resaltaron ser mercaderes enriquecidos o miembros de la baja nobleza; los delatores recibían recompensa, y la acusación se tornó un medio lucrativo de cobrar antiguas ofensas, incluso algunas personas se “profesionalizaron” en este vil arte. 

Los ritos de carácter sexual practicados por los auténticos miembros de la Antigua Religión, en esencia alegres, fueron retorcidos por los autores del Malleus Maleficarum quienes, al parecer, se obsesionaron hasta extremos increíbles en este tema; de igual forma, los inquisidores gustaban de hurgar en los detalles más profundos durante las torturas, dando nuevos y macabros sentidos a todo lo que se les contaba. La iglesia no podía consentir el libre pensamiento de las gentes humildes, ni soportaba que las mujeres tuviesen un papel tan destacado como el que se los daba en la Antigua Religión; por estos y otros motivos desde Roma se hizo la vista gorda a tan atroces cometidos, es más, tales barbaridades recibieron apoyo papal. En 1604 el rey Jaime I de Inglaterra redactó su propio “Acto contra los brujos”, siendo este reemplazado en 1736 por otro que ponía de manifiesto la no-existencia de brujos, penalizando además bajo la acusación de fraude a todo aquél que alegara poseer poderes ocultos.

Pese a toda la persecución, los miembros de la Vieja Religión perduraron, eso sí, en pequeños círculos, principalmente familiares. En 1921 la Dr. M A Murria publicó “The Witch Cult in Norteen Europe”, obra de investigación de los procesos inquisitoriales que apunta a la existencia de una religión pre-cristiana organizada. 

Otro libro de suma importancia de esta autora es “The Gold of the Witches” (1931).No fue hasta 1951 que se revocó la última ley contra la brujería. Este hecho no disipó las sombras que los propios brujos habían tejido alrededor suyo para protegerse. Los tres primeros libros que hablan de la Brujería abiertamente fueron “High Magic’s Aid”, “Witchcraft Today” y “The Morning of Wichcraft”, todos ellos de Gerald Gardner.Desde los sesenta hasta la actualidad, han sido muchos los brujos que se han alzado para defender la verdad sobre sus ideas, creencias y actividades; tanto a nivel social como personal. A todos ellos, gracias, y a ti, que lees este texto, no calles cuando debas hablar; defiende El Arte y recuerda a todos los tiempos de la hoguera, sin odio en tus palabras, para evitar que vuelvan a repetirse.

Animismo: Creencia según la cual todo elemento de la naturaleza es poseedor de Espíritu y / o divinidad propia.
Venus: Nombre genérico que reciben unas estatuillas femeninas paleolíticas características por sus atributos sexuales exaltados, con cabezas y miembros reducidas a la mínima expresión.
Mitad Luminosa del año: Del 1 de Mayo al 31 de Octubre.
Mitad Oscura del año: Del 1 de Noviembre al 30 de Abril.
Wicca: Literalmente, “los sabios”. Puede encontrarse también bajo las formas Wicce, Wica o Wita.
Pagano: No-cristiano, proviene de la raíz “pagani”, moradores del campo. Malleus Maleficarum: fue publicado en 1486 y escrito por dos monjes Dominicanos llamados Heinrich Kramer y Jacob Sprenger.

Para saber más: El libro completo de la Brujería, R. Buckland