Invocación a los Silfos

Siéntate en un sitio tranquilo, si no puede ser al aire libre, que sea en una habitación ventilada, con las ventanas abiertas, en un momento el cual no seas molestado. Enciende incienso a tu alrededor, del aroma que mas te agrade, en especial si son aromas de madera, bosques o pino. Respira profundamente y relájate, siente como tus miembros se relajan con cada respiración. Cuando estés listo, enciende una vela blanca o amarilla y lee la siguiente invocación:

Espíritu de luz,
Espíritu de sabiduría, rey increado, cuyo aliento da y recoge la forma de todos los seres;
Tú, ante quien la vida de todo lo creado es una sombra cambiante y un vapor que pasa;
Tu, que subes a las nubes Y que vas llevado por las alas de los vientos;
Tu, que respiras y así pueblas los espacios sin fin;
Tu, que aspiras y todo lo que de ti sale a ti vuelve, movimiento sin fin en la estabilidad eterna,
Se eternamente bendito.
Nosotros te invocamos y bendecimos en el imperio de la luz creada, De las sombras, de los reflejos, y de las imágenes, y sin cesar aspiramos a tu inmutable e imperecedera claridad.
Deja llegar hasta nosotros la luz de tu inteligencia, el calor de tu amor. Entonces lo que es móvil será fijo, la sombra será un cuerpo, el espíritu del aire será un alma, el ensueño será una realidad.
Y nosotros no seremos ya arroyados por la tormenta, pues retendremos las bridas de los alados caballos de la aurora y dirigiremos la carrera de los vientos de la noche para volar ante tu presencia.
¡OH suspiro creador de todos los seres!
En el flujo y reflujo de tu palabra, que es el Océano Divino del movimiento,
¡protégenos!

Siente como las energías del aire entran en tu cuerpo fortaleciéndolo y llenándolo de energía, visualiza algún deseo que quieras que se de, lleno de luz.